A las 16:20 piso la terminal de ómnibus, sita en la Avenida Morteo 55; desde ese punto, me dispongo a caminar hacia la zona comercial del centro, más cercana al río.
Mientras apuro el paso para poner en calor el cuerpo y resguardarme del frío que hace sentir su presencia gravitante, observo las sendas y las edificaciones que acompañan mis pasos. El heroico empedrado de algunas calles; casas y establecimientos añejos, algunos con aire colonial, otros señoriales de principios del siglo XX y, por otro lado, la modernidad, que para nada desentona. Hay un estilo, hay un espíritu, es como si todas las épocas conversaran en cada cuadra, en cada esquina, se reconocieran y finalmente se saludaran con un apretón de manos. San Nicolás es tango y es rock, es bohemia y deporte, es ballet y arrabal, pero nunca como opuestos, sino como un perfecto ying y yang urbano junto al río Paraná; San Nicolás es un rufián seduciendo a una dama distinguida, San Nicolás es noche y día, las 24 hs. Sigo caminando y me siento cada vez mejor.
Me topo con la Avenida Moreno, pero en lugar de cruzarla me tiento y me desvío para recorrerla unas pocas cuadras. Tiene algo que me atrae. Un rato después, vuelvo sobre mis pasos y retomo mi camino, oscilando principalmente entre las calles Bartolomé Mitre, De La Nación y Pellegrini. Me gusta ver la vida que tiene San Nicolás un sábado por la tarde, mucho movimiento y gente en la calle a pesar del frío. Me gusta ir por las calles que están cerca del río. Allí el viento es implacable. Recorro la pintoresca Plaza Mitre. A su alrededor se encuentran la catedral, el imponente Club Social, el Nuevo Hotel Belgrano, algunos restaurantes y restobares y un alto edificio que me llama la atención y completa la postal urbana.
Tras una buena caminata, sintiendo los rigores del helado viento que a la vez me revitaliza, sé que ha llegado la hora de merendar y recuperar energías. Son las 17:25 y el Jazz Bar parece ser el lugar apropiado. Un típico bar de esquina, agradable; mientras en la tv pasan boxeo, un saludable café con leche con medialunas se convierten en mi tesoro más preciado.
Luego de mi estancia en el bar, decido caminar un buen rato más, me gusta percibir como el anochecer cae sobre la ciudad. Veo al pasar las luces del Teatro Rafael de Aguiar y su mítico bar. Es agradable estar aquí. El viento sopla furioso y poderoso, el frío recrudece, es mejor seguir en movimiento.
Y así, pateando las calles, mirando aquí y allá, son las 19 y me compro el diario local. Decido buscar otro bar para tomarme un cafecito. Me meto en una galería para recalar en el Hoty's Resto Bar, una especie de salón comedor y pizzería bien puesto. Pasando el rato, leyendo y viendo el ir y venir de la gente, ya no me dan ganas de volver a encarar el frío, más teniendo en cuenta que falta un rato para el motivo principal de mi visita, que es asistir a un recital. Un buen rato después, le pido al mozo una lata de cerveza de medio litro y media pizza de muzzarella. Buena pizza por cierto, salsa sabrosa, todos los ingredientes en su justa medida.
Un rato antes de las 22, decido volver a patear la calle, ya enfilando hacia el sur de la ciudad, donde se realizará el concierto. Calles tenuemente iluminadas, con identidad y, seguramente, con mil historias en cada esquina. Caminarlas me genera una sensación de atemporalidad, ya que supongo que hace 30 años o más, estaban exactamente igual a como se ven ahora. Hay magia en cada cuadra. Mientras camino, un perro marrón me acompaña casi todo el recorrido. Me mira curioso, pero a la vez pareciera que me estuviera dando la bienvenida y me hiciera un guiño como diciendo "dale que vas bien".
Finalmente llego a destino, al Mala Idea Kultura Bar, un local de esos donde ya te das cuenta que, por más que sea nuevo, el rock le brota de las paredes. Allí en instantes brillarán con su música SGN, Sangre Argenta y El Vasco. Pero esa será otra historia.
Seguiré ahondando en historias y personajes de esta bella ciudad en próximos entregas. Merecen ser descubiertos.






Ieba, arrancamos nomas. Me gusta!
ResponderEliminarGracias Bruma!
Eliminar